lunes, 29 de noviembre de 2010

Uncle Boonmee.


Uncle Boonme recuerda sus vidas pasadas: fantasmas de arte y ensayo.




La última Palma de Oro de Cannes 2010 es una película singular y polémica; algo así como un cuento de fantasmas de arte y ensayo.

La historia de la familia del tal Tío Boonme y sus problemas de riñón, al cual se le aparece su esposa muerta y otro pariente convertido en mono fantasma, no tiene desperdicio, si la cuentas…

Pero vista en pantalla grande parece más una colección de escenas de videoarte, algunas muy bellas aunque la mayoría exasperantemente aburridas…

Los actores actúan deliberadamente como zombis y el guión -al parecer basado en un libro sobre las reencarnaciones de un monje- funciona como mera excusa para especulaciones formalistas sobre el cine.

El director, el arquitecto vietnamita de impronunciable nombre, Apichatpong Weerasethakul se ha convertido en el niño mimado de la crítica internacional y de los productores (entre ellos Luis Miñarro), que le dan carta blanca para sus proyectos experimentales.

A pesar de los elogios de Tim Burton, es una pena que como película fantástica no explore algo más la mitología vietnamita y budista y que las peripecias queden sin desarrollar, como apuntes superficiales sobre la existencia de un mundo sobrenatural.



Para los aficionados al fantástico oriental, con aguante comprobado…

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