miércoles, 28 de abril de 2010

GUERRA DE CHINOS.

Coinciden en nuestras pantallas dos películas chinas que tienen a la guerra como tema. Dos cintas completamente diferentes que muestran las virtudes y defectos del actual cine chino. Algunos críticos han querido contraponerlas para extraer una cierta lectura política…



Acantilado rojo: la estrategia.

John Woo el director especializado en cine de acción, regresa de su lamentable incursión en Hollywood al cine patrio para realizar una película épica al estilo de las últimas de Zhang Yimou.

“Acantilado rojo” es una gran superproducción llena de batallas coreográficas y peleas imposibles, basada en las antiguas crónicas chinas. Los críticos se lamentan de que se haya reducido severamente su duración original (de 5 horas a 2 horas y 26 minutos) pero el argumento se sigue perfectamente. Aunque aparecen algunas escenas íntimas, su gran baza es el espectáculo que proporciona el despliegue de las estrategias bélicas.

Puro entretenimiento, con cierto sabor a aventura clásica, realizado con competencia: una gozada para los aficionados al wuxia.



Ciudad de vida y muerte: el horror.

Lu Yuan ganó la última Concha de oro de Donostia con esta cinta sobre la terrible masacre de Nanking, cometida por los japoneses al conquistar la ciudad en 1937 (aproximadamente 200.000 víctimas entre civiles y prisioneros).

La cinta en blanco y negro ha sido comparada con “Salvar al soldado Ryan” y “La lista de Schindler” y su director motejado como “Spielberg chino”.

Las escenas bélicas y de los fusilamientos de la primera parte están narradas con nervio y sentido del ritmo. La segunda parte, dedicada al sometimiento de los civiles y las violaciones masivas, resulta más irregular pero contiene también escenas impactantes.

En general la película acierta a captar el ambiente de desolación y crueldad, los movimientos de masas y la acción pero se muestra más floja en el retrato de los personajes y sus motivaciones.

Al parecer el gobierno chino ha limitado la exhibición de la cinta porque muestra a un soldado japonés con cierta humanidad.

Una notable película histórica que muestra el horror de la guerra como una pesadilla inevitable.



Dos superproducciones chinas sobre la guerra en las que las restricciones ideológicas marcan cierta deriva hacia el espectáculo propagandístico, ya sea como entretenimiento o revisión histórica.

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